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Mostrando entradas de enero 24, 2014

Regresar a mi ayer

Hoy no estoy aquí. Hoy estoy en el ayer. Estoy en el sitio dónde las heridas se curan con mercromina, tiritas y los besos de mi madre. Hoy estoy dónde mi única preocupación es a quién le vendaremos los ojos esta tarde al salir del colegio, para jugar a la gallinita ciega. O quién ganará hoy en el juego del escondite. Estoy en el regazo de mi madre que me toca la cabeza con la yema de sus dedos. Y me quedo ahí porque no existe un lugar mejor, mientras me subo los calcetines que tienen el elástico flojo y se bajan hasta los tobillos. Y miro mis zapatitos negros de hebilla. Están raspado por la parte delantera. He de cuidarlos, porque es poco probable que puedan comprarme otros. Hoy estoy con mis hermanas y recortamos mariquititas y las vestimos con primor. O cogemos la caja de los cromos y nos ponemos en la puerta de la calle a jugar. Mi hermana Irene es la que tiene los cromos más bonitos. Las palmas de las manos las tenemos rojas de tanto golpear para hacer que los cromos se den todo…

Lo que nunca te dije

Todos los días el mismo ritual. Desde hacía noventa y tres días. Paraba su bici frente al escaparate y manteniendo el equilibrio sobre ella, se quedaba mirando el libro de tapas azules. " Lo que nunca te dije". Así rezaba el título en letras plateadas. Él, giraba entonces la cabeza y la contemplaba embelesado. La primera vez que la miró a los ojos supo que aquella chica guardaba un mundo entero en aquella mirada. Y él, quería formar parte de ese mundo. La bici adornada de flores. Su vestidito coqueto y el sombrerito a juego que no ocultaba los mechones de su precioso pelo.Y se le venía todo el amor de golpe. Se conocía de memoria el ruido que hacía aquella bicicleta. Entonces, dejaba lo que estaba haciendo y paraba su vida entera para mirarla. Se sabía hasta el número de pecas que tenía su nariz. Y los lunares que adornaban su hombro izquierdo. Siete. Los contaba cada día. Todas las noches se prometía a sí mismo, que cuándo la volviera a ver, saldría y le preguntaría que si…

Carta al corazón

Querido y estúpido corazón:

Te escribo esta carta porque he de decirte algo. Y va en serio. No lo ames. Porque amarlo es como querer ponerle cadenas al tiempo. Imposible. Es pretender que la luna no salga cada noche o que el invierno no llegue. El, es un muro dónde te estrellas una y otra vez. Bueno, muro no. Montaña con salientes peligrosos. Y tú , no cejas en el empeño de convertirte en escalador. Y claro, terminas siempre en el fondo del barranco. Borra de tu memoria el tacto de sus manos. No seas tan cabezota. Ya se fue, ¿ no?. Pues a otra cosa mariposa. Será por hombres!!. Pero tú, erre que erre. Aún te queda la vana esperanza de que vuelva. Y lo esperas en silencio. Casi sin latir, cómo si anduvieses de puntilla. Mientras vas remendado las heridas que no dejan de sangrar. El hilo que compraste creo que no es el correcto. Eres hasta tonto. El que te lo vendió, te estafó. Hay que ser imbécil. Sé que tal vez, esté siendo dura. Pero tú no guardas un ápice de piedad  hacia  mí. No s…