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Mostrando entradas de agosto 4, 2014

Mordidas a contralejoj

Una y otra vez volvía al mismo lugar. Y una y otra vez yo estaba allí. Aún no me explico como se puede regresar tantas veces al sitio donde a uno lo dejan marcado. Pero ella, no cejaba y no iba a ser yo quién diese un paso atrás. Cientos de veces se retiraba y otras cientos se acercaba. Y viceversa. Hasta traspasar los límites. La piel erizada hasta el punto de sentir frío. La espalda arqueada sin poder evitarlo. Y a veces, hasta temblaba. Ella no se daba por vencida aunque hubo momentos de flaqueza por su parte. También los hubo por la mía. Su lengua era el faro que me iluminaba. Calor que me quemaba. Por dentro y por fuera. Y mis dientes la mordían. La marcaban. La comisura de sus labios eran cadenas que me ataban y el centro de su boca la cárcel de mis deseos. Le dolía en ocasiones, pero le gustaba. ¿Cuantas veces volvió aquella tarde a mi boca? Las mismas que yo la recibía. ¿Cuántas veces fue que le quise robar hasta la última gota de su esencia, mientras la cogía del pelo y mor…