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Mostrando entradas de diciembre 30, 2013

La despedida

Si vas a irte te rogaría dejar todo cómo estaba. Procura no llenar mi corazón de cicatrices, mi vida de vacíos y deja las nubes dónde yo las tenía. Las necesito porque a veces el sol pega  fuerte y me molesta en los ojos. Esos días en los que olvido las gafas de sol en casa. Procura también  dejar mis noches y mis días cómo te los encontraste a tu llegada. Lo que sí puedes llevarte es la molestia de decirme adiós. Aborrecí siempre esa palabra.

El mago

No eras mago y sin embargo cogiste mi vida, mi mundo y todo el amor que te tenía e hiciste una bola de papel arrugado. La pusiste en la palma de tu mano y de un sólo soplido lo hiciste desaparecer. No dejaste ni el recuerdo. Yo no creía en la magia. Tú... me obligaste.

Amor callado

Convirtió al amor de su vida en canción. Y para sentirla, la hizo sensación. Para verla se inventó un amanecer y para retenerla en sus ojos la hizo imagen. Para recrearse en ella la convirtió en historia y en ciudad para pasearla. En fragancia para olerla y en risas para que lo alegrara. Hasta la convirtió en tatuaje para grabarla. Para quererla usó su corazón y para amarla acudió a su alma. En poeta, para leerla y en soñador para soñarla. Pero nunca encontró los recursos...para que ella se enterara.

Invierno en el cuerpo

Él no conoció el invierno hasta que ella se fue. Lo dejó temblando. Hasta pensaba que los muebles de casa tenían escarcha. Las flores frescas del centro de la mesa, estaban congeladas ahora. Hasta la cafetera era incapaz de calentar el café. El sol no poseía la fuerza suficiente para tanto frío. Encendió la chimenea del salón y ni aún así conseguió dejar de tiritar. Temió que los huesos se le hubiesen convertido en hielo. Vivía en un lugar cálido y él que no conocía la nieve, hubiese jurado que al asomarse a la ventana...nevaba.

La espera

Aún te espero en el mismo lugar dónde nos despedimos. Me compré un bote pequeño y lo bauticé con tu nombre. Usé el color naranja porque sé que es tu preferido. Para que lo veas si vuelves y sepas que sigo aqui. Pasaron muchas estaciones ya, desde tu marcha. Cada verano pinto el bote, porque la pintura se descascarilla y no me gustaría que lo encontrases descuidado. Tengo la esperanza de que el viento te lleve mi voz. Grito fuerte a veces. Cómo nunca imaginé que pudiese hacerlo. Y te llamo. Pero hay días que el viento no sopla y tal vez el sonido, se quede a medio camino entre dónde estoy y dónde estés tú.  Mañana es mi cumpleaños. No sé ni los que cumplo ya, pero la imagen que me devuelve el espejo y las arrugas de mis manos...me dicen que hace una vida entera que te espero.

Cosas pendientes

Es verdad que me marché. Y mientras me despedía pensé que no podía existir tanta tristeza. Ignoras que tuve que inventarme hasta un poco más de aire porque el mio no me era suficiente para respirar en ese instante. Me marché a pesar del dolor que me causó y a pesar del dolor que pudo causarte a ti. Pero vivirás dentro de cada una de estas letras. Un trozo de mi corazón siempre te pertenecerá porque creo que ya nadie podrá acceder a ese lugar. Y yo permaneceré en algún lugar del tuyo. Tú y yo tenemos cosas pendientes. Cómo ver las estrellas y la luna en el mismo sitio. O tomar ese vino del que hablamos. Yo llevaré las copas. O pelearnos en el sofá para convencerte de que veas conmigo esa película romántica que tú te niegas a ver. No sé. Aún creo que ganaré yo. O comprar ese perfume que quiero que lleves puesto.  Y unas pocas de cosas más que ahora no recuerdo, porque soy incapaz hasta de pensar. Tal vez la vida tenga el honor de concedernos zanjar todas  esas cosas pendientes algún dí…

Eres

Eres la ilusión que se siente y no se puede mostrar. El beso que se desea y muere al principio de una boca. Eres ese amor que se encuentra una vez en la vida, sin embargo, el más doloroso, el que más agonía derrama por imposible. Eres ese camino que se recorre aún sabiendo que tal vez, no te hallaré al final. Eres el rocío de la mañana, el sol y las nubes. Eres la ola que rompe en una orilla, el deseo que me consume. La carta que espero en mi buzón. Eres la vana esperanza que a pesar de todo me queda. La mirada que procuro evitar. La voz que intento que no me llegue. El frío que me cala. Eres la música que me deja parada. Juraría que hasta el viento lleva tu nombre. Eres la luna blanca en cuarto menguante y también cuándo está llena. El arcoiris después de la lluvia y las figuras de barro que tengo en el jardin. Eres la espera en una parada de autobús, el tren que se oye a lo lejos, los sueños que se guardan bajo la almohada. El barco que se encalló en una playa. Por ser, eres hasta …