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Me gusta el café, pero...

Y fíjate qué caprichosa puede llegar a ser la vida. Hice mi vida y tú la tuya. Pero un día desviamos nuestros pasos y nos vimos recorriendo la misma senda. Y resulta que me he dado cuenta, que quiero oler la misma fragancia que te llega a ti. Y quiero bailar al compás de la música que tú escuches. Y deseo que las mariposas que ahora me habitan, aleteen al compás de las que te habitan a ti. Porque eres la ilusión que me faltaba y porque te hice soñar de nuevo. Y aunque aún no estemos juntos, no me parará eso para luchar por ti, por esto. Que ya hay muchos amores rotos por cobardes y no quiero que nosotros terminemos así. Que quiero ser la dueña de tu alma y la reina de tus mañanas, princesa de tus tardes y amante de tus noches. Que lucharé porque tus besos sean mios. Y yo me encargaré de hacerte volver a vivir. Que tenemos derecho. Que no quiero ser felíz si no es tu lado. Ya está bien de tantos vacios, teniendo tanto que darnos. Que quiero recorrer el camino que me depare  la vi...

Ahogando un amor

La ilusión baila un tango en mi estómago. Y yo no quiero bailar. Nunca se me dió bien. El amor empieza a florecer como semillas en tierra fértil y me niego a ser jardinera. Estos deseos locos de tenerte, me convierten en alguien que no soy. El dolor empieza a abrirme heridas y no tengo botiquín a mano. Así que te informo, que he hecho pedazos todo lo que empiezo a sentir y lo he esparcido en la orilla junto con tu nombre. Ahora esperaré que venga una ola y sólo quede una estela de espuma blanca. Con la esperanza de que no sepan nadar y mueran ahogados. Los amores no correspondidos no deberían sobrevivir. Tengo claro que éste...no vivirá a costa mía.

Premio al mejor actor

Y te quise aún sabiendo que nunca te tendría. Te quise como se quieren todos los amores imposibles. Con ganas. Con dolor. Con desesperación. Con rabia. Te quise siempre. Desde que te vi entrar por primera vez en clase. Con tu faldita roja y tus calcetines a juego. Con tu jersey azul. Y tu coleta negra azabache. Quise tu mirada de niña y amo tu mirada de mujer. Y te sentaste a mi lado del pupitre y aún llevo el recuerdo de tu aroma infantil impregnado en mí. Y tu manía de poner la mochila en el suelo y mi costumbre de tropezar con ella. Quise tus risas. Tu estuche y tus lápices de cera. Y la goma de borrar que compartìamos, porque siempre se me olvidaba la mía en casa. Y quise nuestros juegos en el patio, y las tardes de estudios. Y te quise y me moría cada día un poco. Y te amo hoy y grande es mi amargura. Inmensas, largas y solitarias las noches que te he llorado. Pasaste de niña a mujer a mi lado y ni una sóla palabra se me escapó, que pudiera hacerte sospechar este loco y apasiona...

Silencio sin ti

Detesto los sonidos desde que no vives aquí. Hay tanto silencio que puedo percibir el más mínimo ruido, por tenue que sea. El motor del coche del vecino cuando vuelve del trabajo, es un ruido atronador para mí. Me acostumbré tanto a este silencio, que el sentido de mis oìdos se agudizaron a la fuerza. Tremendo el sonido del móvil, así que hace dìas opté por desconectarlo. Dejé de fumar, me molesta el click del encendedor. El despertador hace tiempo que lo tiré a la basura. No soporto su tic tac. Tomo café instantáneo, la cafetera me vuelve loca con su run run. Apenas si soporto el ronroneo del motor del frigorífico. Pero no lo puedo desenchufar por razones obvias.Y los días de tormentas me torturan. Creo que voy a mudarme, la iglesia la tengo demasiado cerca y no dejan de repicar las malditas campanas a cada hora en punto. He vuelto a usar bolígrafo para escribir, porque las teclas del ordenador suenan demasiado. Y los pasos de tu ausencia hacen crujir la madera del suelo. He tenido ...

Mentiras con sabor a menta

Te escribo esta nota para decirte que me voy. Y me llevo todo lo que es mio. Me llevo esos zapatos de tacón que te encantaban. Los otros que son planos te los puedes quedar, no me gustaron nunca. Y todo mi ropa interior de los cajones del dormitorio. Me llevo mis palabras que no te llegaron ni te importaron. También me llevo mis cuadernos, mis bolígrafos y la pluma que me regalaste, que cómo la compraste con mi dinero, pues mía es. Y mi máquina de escribir, con sus teclas rotas, aún falla la m y la s. Dijiste de arreglarlo un día, pero ya lo arreglaré yo. Me llevo mi música, tus oídos no están hechos para entender ciertas letras. En el frigorífico te he dejado la cena. Para que no me llames vengativa o rencorosa. En una fuente encontrarás todas tus mentiras. Las he puesto ahí, para que no se estropeen. Lo mismo, como son tuyas, inventas una receta y a lo mejor las digieres. Yo, si te he de ser sincera, intenté tragármelas, pero me fue imposible. No me pasaron de la garganta. Lo peo...

Mariposa tatuada

Soledad esparcida en el mismo aire, en la misma casa. Cada cuál lleva esa soledad a su manera. Miran por la misma ventana, pero no ven lo mismo. El amor se quedó entre las paredes que ahora usan para ocultarse el uno del otro. Hasta procuran no mirarse cuándo se sientan a comer a la misma mesa. Aquél hogar que construyeron ahora es una cárcel con los muros demasiado gruesos. Demasiadas vueltas de llave tiene el candado que los encierran. Él, se hace el tonto y hace cómo que no se da cuenta. Ella, que ya no cree en el amor, lo busca en los libros. Se los inventa. La ilusión se ahogó en una cama que ya no usan. En unas sábanas que permanecen guardadas en el ultimo cajón de la cómoda. Ni siquiera los cigarrillos que fuman, son del mismo paquete. Hasta la ropa en el tendedero las tienden aparte. Una cuerda para él y otra cuerda para ella. Y se callan. Y aquello los hace cobardes. Los cepillos de dientes, permanecen juntos en el mismo vaso, pero se los cepillan a horas diferentes. Para no...

Regresar a mi ayer

Hoy no estoy aquí. Hoy estoy en el ayer. Estoy en el sitio dónde las heridas se curan con mercromina, tiritas y los besos de mi madre. Hoy estoy dónde mi única preocupación es a quién le vendaremos los ojos esta tarde al salir del colegio, para jugar a la gallinita ciega. O quién ganará hoy en el juego del escondite. Estoy en el regazo de mi madre que me toca la cabeza con la yema de sus dedos. Y me quedo ahí porque no existe un lugar mejor, mientras me subo los calcetines que tienen el elástico flojo y se bajan hasta los tobillos. Y miro mis zapatitos negros de hebilla. Están raspado por la parte delantera. He de cuidarlos, porque es poco probable que puedan comprarme otros. Hoy estoy con mis hermanas y recortamos mariquititas y las vestimos con primor. O cogemos la caja de los cromos y nos ponemos en la puerta de la calle a jugar. Mi hermana Irene es la que tiene los cromos más bonitos. Las palmas de las manos las tenemos rojas de tanto golpear para hacer que los cromos se den to...