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Mostrando las entradas etiquetadas como Relatos sensuales-románticos

Hagamos un trato

Quiero proponerte un trato, amor. Prometo cumplir con mi parte.   Deja que las notas de una canción suenen de fondo y se eleven hasta mis oídos. Ya sabes tú que la música me embriaga y casi no me deja pensar. Analiza mi cuerpo sintáctica y morfológicamente, por dentro y por fuera. Enreda cada mechón de mi pelo entre tus dedos, mientras tu lengua convierte en objeto directo mi lengua. Copa el centro de mis piernas de determinantes demostrativos  y posesivos. Subraya el sujeto y predicado de mis senos y que mis gemidos sean los adjetivos de grado superlativo que rompan tu calma, mis sábanas y nuestra cama. Haz de mí, el complemento directo de todas tus ganas y ansias. Hazle el amor hasta a mi misma alma y que sea el sustantivo femenino que se funda con tu sustantivo masculino. Que la noche pase a ser, de singular a plural. Cuando amanezca, deberás buscar en el diccionario de tu piel, cada verbo que mis uñas le infringió  a tu espalda y cada mordisco que le regalé a t...

Déjame buscarte

Déjame buscarte, en los puntos suspensivos de los gemidos que brotarán de tu garganta. De tu boca que me llamará y de tus brazos que me atraparán. En el punto y seguido del ritmo que balanceará mis caderas, cuando te adentres en mí. En el paso que me hará seguirte y en los vaivenes que impondrás, en el centro de mis deseos. Déjame buscarte, en el punto y coma del aire que te faltará al poseerme. En la calidez de tu lengua que volverá a descubrirme y en las líneas de tu manos que me recorrerán. Déjame buscarte, en cada una de las formas gramaticales habidas y por haber, cuando hagamos el amor. Permíteme conjugar tu piel con mi piel, tu sudor con mi sudor, tus ganas con las mías. Y convertiré las agujas del reloj, en tiempos verbales. En pasado, para que añores las caricias dadas, en presente para que desees más y en futuro para que luches por llegar a la meta del éxtasis. No quiero que esta noche termine nunca, así que no te buscaré en el punto y final. Déjame buscarte en los pronom...

Guárdame el secreto

Voy a confesarte algo. Pero guárdame el secreto. Hay alguien, que me mata cada noche, a golpe de caricias. Me suelta y me atrapa a base de pasión.  Me eleva, me tumba y me desarma a cuchillo. Y dispara al aire y, me deja sin aliento. Me hace agonizar lentamente. Y cuando a punto estoy de morir, me salva únicamente, para obtener el placer de matarme otra vez.  Y sin armas. Hay alguien, que se proclama director, de la orquesta de mis gemidos. Y toca una a una, las sinfonías de mi cuerpo. Y pone en mis oídos, la partitura de su voz. Y me hace oír, las teclas del piano de sus suspiros. Y sus manos pasan a ser, cuerdas de una guitarra, que rasga la madrugada. Y convierte cada rincón de mi ser,  en do, re, mi, fa, sol, la, si. Y sin música.  Hay alguien que aprisiona  mi nuca y mi espalda. Mi pelo y mi cintura. Mi cuello y mis nalgas. Que me roba el corazón, el pensamiento y la cordura. Y hace de mi cuerpo, el campo de batalla, donde libra sus ganas de mí. Me...

Buscando las palabras

¿Qué palabras y en qué diccionario busco, las letras justas y precisas, que le hagan honor? Buscaré en los cajones de mi interior, lo mismo las hallo allí. En la punta de su lengua, está la palabra que me atrapa en un suspiro. En la yema de sus dedos, la caricia que me eleva. En su boca, los besos que me parten en dos. En las palmas de sus manos, los puntos cardinales de mi cuerpo. En su saliva, el vino dulce derramado sobre la copa de mis senos. En su cuerpo, la cometa que surca el cielo de mi piel. En sus vaivenes, la pluma que me enciende a versos. En sus brazos, el puerto que amarra mis deseos. Maestro descarado, que me convierte en una simple aprendiz, Mi mundo es más mundo, desde que lo conozco y mi vida, más vida desde que lo tengo. Es la ventana donde me quiero asomar, la puerta que cruzo sin temor. Es la canción que quiero escuchar y la melodía, que me toca la fibra del corazón. Ingeniero, que me construye pieza a pieza. Caminante, que recorre paso a paso, las senda...

Martes, seis de mayo

Martes, seis de mayo. No importa que no estés aquí ahora. Porque dejaste preñada mis sábanas, de tu olor. Mi cama, contiene desde el primero, hasta el último de tus gemidos. Y quedaron derramadas tus ganas y mis ganas. Habitan en cada rincón, los suspiros y los te amo, dicho desde lo más profundo de tu garganta. No importa que no estés aquí ahora. Porque mis oídos aún conservan, el sonido de tu voz. Y mi piel, guarda con celo, las huellas de tu piel. En mi boca permanecen tus besos, húmedos y cálidos. Y en mi cuello, lienzo blanco para ti,  aún siguen dibujados los trazos, que tu lengua pintó. No importa que no estés aquí y ahora. Porque solo he de cerrar los ojos y hallarte. Volverte a vivir. Colmaste la madrugada de manos entrelazadas, de caricias grabadas a fuego lento, de deseo desmedido. Has tatuado los senderos de mi memoria, de recuerdos que utilizo para que tu ausencia, no acabe conmigo. Y llevo los bolsillos llenos de tus te quiero. Lo mismo, los coso para que no se...