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El guardián de mis secretos

La vida te volvió a poner en mi camino. Por casualidad. Por la forma caprichosa que tiene de actuar el destino, te volviste a cruzar conmigo. Y te miro... y me traes recuerdos de un ayer tantas veces añorado por mí.  Y me hablas y deseo que tu voz me lleve al mismo lugar dónde tantas veces estuvimos. Y me das dos besos a modo de saludo e intento que llegue a mí la esencia que un dia tuvo tu piel. Tú tienes tu vida, lo sé. Yo tengo mi vida, lo sabes. Pero sin querer... te hice confidente. Y me escuchas y no me juzgas. Tienes el poder de que desnude el alma ante ti y no me averguenze. Si no te busco, te mantienes ahí... en tu mundo. En cambio si lo hago, estás ahí... sin preguntas. Y me haces reír y haces que yo, sea yo. Sin máscara, sin tapujos. La vida hizo que conservaras la calidez y sensibilidad de siempre. Y cuando te llamo, llegas con los bolsillos llenos de ambas cosas. Y te escribo estas letras y no me cuesta.  Si pienso en ti, salen solas, como sola...

Premio Cojonudo

He sido galardonada con El Premio Cojonudo. Me lo ha otorgado mi gran compañera de letras Auroratris. Yo la llamo mi minina, porque le encantan los gatos, y me dio permiso para llamarla así. de cariñosamente. Mil gracias por este premio minina querida. Para poder recibir el premio en condiciones hay que cumplir los siguientes requisitos: * Colocar en tu blog la imagen de la medalla “The Cojonudo´s Blog Award” * Agradecer al blog-lega que te otorgó el premio. * Premiar a cinco Blogs que creas que merecen la medalla. * Contestar a cinco preguntitas de “na“ y listo.  1, 2, 3 responda otra vez. 1) ¿El libro más cojonudo que hayas leído? Caballo de Troya. Me encantó y siempre he deseado que todo aquello fuese verdad. 2) ¿La peli más cojonuda que hayas visto? Como tengo que quedarme con una sólo, me quedaré con “ A 3 metros sobre el cielo”. Tiene amor, ternura, fuerza, orgullo y también decepciones. Me gustó mucho. 3) ¿La canción más cojonuda que hayas ...

Te llamaré Jota

Se levanta del sillón para alejarse de la soledad que está sentada enfrente. No la llamó y vino sin permiso para quedarse. La mira descarada y hasta parece que se ríe de ella. A su lado sentada está la tristeza, que la mira con esos ojos tan suyos. Se retan entre ellas a ver quién de las dos puede hacerle más daño. María sale y se sienta a la orilla de un mar que se imagina. Donde él vive no hay mar y por eso lo espera allí, sentada en la arena ahora fría mientras mira al horizonte. Se alejó de ella casi sin despedirse, sin darle tiempo a nada. Y la mata cada día con su ausencia. Ella lo llama a cada instante pero se volvió de granito y no la escucha. Se tapa los oídos porque no quiere escucharla. María lo esperará siempre aún consciente de que él jamás regresará. Y llora cada vez que piensa en él. Y suplica para que el dolor que siente en el corazón se le vaya. Y ruega en voz alta y en voz callada que la suelte. Que es su mano la que fuerte y ...

Andaba la pobre soñando despierta ( Micro )

Andaba la pobre soñando despierta. Pensó que era él la pieza que le faltaba a su vida. Y no se daba cuenta que se equivocaba. Con el corazón metido en un puño y el estómago encogido. No se enteraba todavía que los príncipes no existen. Que ella no era la princesa de la boca de fresa a la que tenían que rescatar. No se enteraba todavía que era la más ilusa de todas las ilusas. Ella puso los sentimientos sobre la mesa y él los esparció por el suelo. Y al irse los pisoteó como quién pisotea flores en un jardín sin echar la vista atrás para ver cómo han quedado. Aún no había aprendido que no se da amor al primero que te regala una sonrisa. Al primero que te hace sentir cosas ya olvidadas. Que hay que esconder un poco más los sentimientos y no tenerlos en la boca a flor de piel. Se sentó a la orilla de su alma y él no la quiso allí. Ahora camina por la vida maquillándose el corazón para que nadie note como está. Sonríe de día para que nadie se dé cuenta del...

Los guantes nuevos (Cuento de Navidad)

Las calles se engalanan y las luces de mil colores estallan en mi retina. La música que se desprende de algún sitio llega hasta mí. Villancicos de siempre, letras ya conocidas. La navidad no es como antes.  No hay gente cantando por las calles. Hasta el olor ha cambiado. Observo a las personas caminar, con la cabeza gacha y el andar apresurado. Siempre llevan prisa. Desde mi pedestal no hago otra cosa que mirar, observar. Apenas me ven, soy una estatua que se mueve por dinero. No es que me guste la Navidad, hace tiempo que dejé de creer en la magia que algunos creen que tiene. Pero me vienen bien esta fechas.  A la gente que no les preocupa nada ni nadie en todo el año, les nace un sentimiento pasajero, efímero y  bondadoso que les hace tirarme alguna moneda.  Ya está. Se van felices porque ese gesto callan sus conciencias.  Me miran con la lástima que en otro mes cualquiera cambian por desprecio. Me gusta la Navidad simplemente porque ...

Se le olvidó mi nombre

Jugueteaba con la bastilla de su vestido, la agarraba, se la enrollaba entre los dedos para luego soltarla y alisarla con la mano con absoluta parsimonia.Llevaba rato haciendo lo mismo, sentada en su sillón con un mullido cojín en la espalda que hacía que su cuerpo se encorvara ligeramente hacia delante. De vez en cuando levantaba la cabeza y me miraba, entonces se ponía muy seria. Yo la miraba buscando en sus ojos algún sentimiento, algún pensamiento dicho en voz alta. Hacía tiempo que no hablaba más que alguna palabra suelta,sin sentido para mí aunque tal vez, con algún sentido para ella. No recuerdo el día en que su pelo se volvió tan blanco, ni de cuando su cara se surcó de arrugas, tampoco recuerdo cuando sus manos, antaño enérgicas y seguras se volvieron quebradizas e inseguras.Lo que sí recuerdo con total nitidez, es el día en que dejó de llamarme por mi nombre, recuerdo la primera vez que me miró y supe que me había convertido en una extraña para ella. Me...

Lo que me callo

La delata el brillo de su mirada. Sentada frente a la cómoda de su habitación, se cepilla el pelo mientras mira absorta a un punto indeterminado de la pared. La observo con detenimiento con una media sonrisa en los labios. Hace días que está diferente, algo en ella ha cambiado y sé a ciencia cierta que nuevos y desconocidos sentimientos bullen en su interior. Las pasadas con el cepillo las hace con lentitud, como a cámara lenta, mecánicamente. Se peina mientras sueña despierta. A través del espejo se cruzan nuestras miradas, arquea las cejas, un gesto muy común y propio de ella, en señal de pregunta. Cruzo los brazos mientras la escucho entonar una canción. Su voz aún contiene trazos de aquella niñez recién dejada en un rincón de su corta existencia. No me cuenta nada, es su secreto, lo atesora con ella, porque cree que nací con esta edad. Tal vez no se da cuenta de que yo también tuve catorce años. Que sé perfectamente lo que siente, lo que sueña, lo que desea y lo qu...