Ir al contenido principal

Nada personal 120

Lunes. Ocho de junio. Roto el corazón de tal forma, que piensas que es imposible que un día vuelva a recuperar su estado original. Hay tantos trozos diseminados aquí y allá, en ciudades de nostalgia, desamor y rabia, que te parece poco probable que la unión de esos fragmentos sea posible. Y súbitamente, sin que pidas ni esperes nada, aparece alguien y se convierte en deseo concedido. Una persona que segmento a segmento, tramo a tramo y pedazo a pedazo va armando la vida que hasta ayer tenías rota y vencida a la orilla de tus pies, como un juguete desarmado por las manos infantiles de un niño. Y te pone ilusiones en la espalda, deseos en las caderas y ganas de vivir en la cintura. Y vuelves a amar de nuevo sin condiciones ni medidas, con los bolsillos llenos de ganas de que se quede en tu vida para siempre y con la meta fija hecha bandera, de quedarte a vivir en su boca, en su piel y en su alma por siempre también, más tres eternidades ( o cien) …, ¿No es increíble?
(08/06/2015)

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una de Caperucita

 - ¿Puedo hablarte o me vas a vacilar cómo siempre? - No sé. Prueba... - ¿Estás enfadada? - No. - ¿Y por qué estás tan callada, si tú no te callas ni debajo de agua? - Estoy pensando. - ¿Pensando en qué? - En como le irá a Caperucita con el conejo de Alicia y si seguirá viendo el país de las maravillas. - ¿ En serio piensas en eso? - No. - Que graciosa la nota ¿ Entonces? Algo te ronda la cabeza. - Pienso en el lobo. Tan feroz y no supo retener ni a una niña. Que infeliz ¿no? _ ¿No puedes dejar de vacilarme? - Me cuesta.Te me pones tan a tiro... - ¿ Cuándo será que te hable y me contestes amablemente? Sin pullas, sin que me vaciles. Sin hacerte la lista. Sin dártelas de sabelotodo. Conseguirás que deje de hablarte un día. - ..... ( Silencio). - Lo echas de menos. Te lo noto. Aunque no lo nombres. Aunque ya no seas la misma. Pero lo sigues extrañando. Es eso lo que te pasa. ¿Estoy equivocada? - No. No estás equivocada. - Que raro que me des la razón. Debes de esta...

Los guantes nuevos (Cuento de Navidad)

Las calles se engalanan y las luces de mil colores estallan en mi retina. La música que se desprende de algún sitio llega hasta mí. Villancicos de siempre, letras ya conocidas. La navidad no es como antes.  No hay gente cantando por las calles. Hasta el olor ha cambiado. Observo a las personas caminar, con la cabeza gacha y el andar apresurado. Siempre llevan prisa. Desde mi pedestal no hago otra cosa que mirar, observar. Apenas me ven, soy una estatua que se mueve por dinero. No es que me guste la Navidad, hace tiempo que dejé de creer en la magia que algunos creen que tiene. Pero me vienen bien esta fechas.  A la gente que no les preocupa nada ni nadie en todo el año, les nace un sentimiento pasajero, efímero y  bondadoso que les hace tirarme alguna moneda.  Ya está. Se van felices porque ese gesto callan sus conciencias.  Me miran con la lástima que en otro mes cualquiera cambian por desprecio. Me gusta la Navidad simplemente porque ...

El guardián de mis secretos

La vida te volvió a poner en mi camino. Por casualidad. Por la forma caprichosa que tiene de actuar el destino, te volviste a cruzar conmigo. Y te miro... y me traes recuerdos de un ayer tantas veces añorado por mí.  Y me hablas y deseo que tu voz me lleve al mismo lugar dónde tantas veces estuvimos. Y me das dos besos a modo de saludo e intento que llegue a mí la esencia que un dia tuvo tu piel. Tú tienes tu vida, lo sé. Yo tengo mi vida, lo sabes. Pero sin querer... te hice confidente. Y me escuchas y no me juzgas. Tienes el poder de que desnude el alma ante ti y no me averguenze. Si no te busco, te mantienes ahí... en tu mundo. En cambio si lo hago, estás ahí... sin preguntas. Y me haces reír y haces que yo, sea yo. Sin máscara, sin tapujos. La vida hizo que conservaras la calidez y sensibilidad de siempre. Y cuando te llamo, llegas con los bolsillos llenos de ambas cosas. Y te escribo estas letras y no me cuesta.  Si pienso en ti, salen solas, como sola...