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Nada personal 119

 Disculpe que lo moleste y no vaya a tomármelo a mal. Pero quería decirle que desde que usted ha llegado..., lo amo. Y lo llevo encajado aquí. En la boca del estómago. Por lo que le rogaría hiciese el favor, de apartarse un poco. Más que nada..., para que pueda comer. 
(07/06/2015)

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Una de Caperucita

 - ¿Puedo hablarte o me vas a vacilar cómo siempre? - No sé. Prueba... - ¿Estás enfadada? - No. - ¿Y por qué estás tan callada, si tú no te callas ni debajo de agua? - Estoy pensando. - ¿Pensando en qué? - En como le irá a Caperucita con el conejo de Alicia y si seguirá viendo el país de las maravillas. - ¿ En serio piensas en eso? - No. - Que graciosa la nota ¿ Entonces? Algo te ronda la cabeza. - Pienso en el lobo. Tan feroz y no supo retener ni a una niña. Que infeliz ¿no? _ ¿No puedes dejar de vacilarme? - Me cuesta.Te me pones tan a tiro... - ¿ Cuándo será que te hable y me contestes amablemente? Sin pullas, sin que me vaciles. Sin hacerte la lista. Sin dártelas de sabelotodo. Conseguirás que deje de hablarte un día. - ..... ( Silencio). - Lo echas de menos. Te lo noto. Aunque no lo nombres. Aunque ya no seas la misma. Pero lo sigues extrañando. Es eso lo que te pasa. ¿Estoy equivocada? - No. No estás equivocada. - Que raro que me des la razón. Debes de esta...

El guardián de mis secretos

La vida te volvió a poner en mi camino. Por casualidad. Por la forma caprichosa que tiene de actuar el destino, te volviste a cruzar conmigo. Y te miro... y me traes recuerdos de un ayer tantas veces añorado por mí.  Y me hablas y deseo que tu voz me lleve al mismo lugar dónde tantas veces estuvimos. Y me das dos besos a modo de saludo e intento que llegue a mí la esencia que un dia tuvo tu piel. Tú tienes tu vida, lo sé. Yo tengo mi vida, lo sabes. Pero sin querer... te hice confidente. Y me escuchas y no me juzgas. Tienes el poder de que desnude el alma ante ti y no me averguenze. Si no te busco, te mantienes ahí... en tu mundo. En cambio si lo hago, estás ahí... sin preguntas. Y me haces reír y haces que yo, sea yo. Sin máscara, sin tapujos. La vida hizo que conservaras la calidez y sensibilidad de siempre. Y cuando te llamo, llegas con los bolsillos llenos de ambas cosas. Y te escribo estas letras y no me cuesta.  Si pienso en ti, salen solas, como sola...

Nada que hacer

- ¿ Y no hay nada qué hacer ya? No sé. Piénsalo. - ¿ Hacer con qué? - Ya sabes de lo que te estoy hablando. No te pases de lista conmigo, anda. - ¿ Acaso cambia el caballo sólo porque le pintes rayas negras? No pasa a ser cebra por eso ¿no? - Esa frase no es tuya, mística. Que te pones muy mística, hija. - No. No es mía. La acabo de oír por la televisión. - ¿ Aún te acuerdas de él? - Claro. - ¿Cuánto? - No puedo ni decirlo. Supongo que mucho. - ¿Supones? - .......(silencio). - ¿ Lo extrañas ahora mismo? - No. Ahora mismo no. Siempre. - ¿ Y por qué no se lo dices? - Hay momentos en el día, esos momentos donde la nostalgia y el amor me puede, que me entran unas ganas enorme de gritárselo a la puta cara. Pero hay algo muy fuerte que me frena. - ¿ Qué es eso tan fuerte que te pueda parar a ti? A ti. Que no te frena ni una flota de trenes de mercancías... - Él y su maldita estupidez. Eso me frena. - Vaya. Me acabas de dejar sin palabras. - Mejor. Así no tengo que oírte....