No te imaginas amor, las cientos de veces que me quemé en tu
boca y las veces que mis dedos ardieron al tocar el hueco de tu espalda. Ni
cuantas noches me hice dueño de tu ombligo. Ni las veces que te hice mía. Y
este deseo por ti, pone brasas en mi vientre y siento que es el peor y el mejor
de los infiernos. Aunque no estés... Aunque no te tenga conmigo.
(16/01/2015)

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