No es el dolor que te deja a los pies de los caballos. Ni es
el desengaño que te parte en dos. Tampoco es la decepción que preña tus días de
llanto. Ni es el puñal que te desangra el corazón. Es quien te sembró tanto
dolor, quien te engañó, quien te decepcionó y quien te apuñaló. No te mata el
qué. Te mata el quién.
(04/03/2015)

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