Ir al contenido principal

¿Te quedó alguna duda?


Siéntate a mi lado, que quiero hablar contigo y dejarte algo claro. Preparé café. Delante de un café, como que me salen mejor las palabras. Y perdona que fume. Sé, que te molesta el humo del cigarrillo. Y ahora escúchame.
Uno no va por ahí buscando el amor. Ni mendigándolo como el que extiende la mano, a ver si le cae alguna moneda. El amor aparece y te deja a merced de los vientos que quiera soplar. Da igual lo que hagas. Cuando te alcanza, te da lleno. Y hace escombros, hasta los muros más reforzados, con los que te acorazaste. Y si no, mírame a mí y míralo a él.
Mira tú que hay calles, ciudades, países, estados y naciones. Fíjate que hay días, meses, años y épocas. Mira que hay gente, millones de personas. Mira que hay esquinas, tiendas y bares. Bueno, pues resulta que vamos a coincidir en el mismo lugar y a la misma hora, los dos. Y bendita coincidencia, ¿no? ¿Y qué carajo me importa si fue el destino, la casualidad o yo qué sé? ¿Y que demonios me interesa quién o qué, confabularon para que no encontrásemos? ¿Y qué, si esto dura un día, una eternidad o un instante? ¿Crees qué me quita el sueño saber el por qué y el cómo, de nuestro amor?
Si desde que lo conozco, soy feliz. Dure lo que dure. Pase lo que pase. Vivamos lo que vivamos. Cada beso vale. Cada caricia consta. Cada vez que digo su nombre, queda tatuado en los confines de mi mundo. Y mi nombre en su boca circula a la velocidad de la luz, por todos los rincones de mi cuerpo. Que el horizonte de mi vida, cambió de rumbo a mi favor. Que la vida me parece más bonita, ahora que estoy con él.
Que lo amo con locura. ¿Y qué me importa  si estoy loca o cuerda? ¿Si hago o deshago? ¿Si me equivoco o acierto? ¿Si esto es un romance o una historia? ¿Si es una página o un libro? Si en cada abrazo me recompone y es su amor el que encaja todas mis piezas.
Que no me importa  el mañana. Me importa el ahora, este minuto, este momento. Y ahora lo quiero y soy feliz. Solo por eso valdrá la pena, todo lo vivido. Y ahora contéstame. ¿Te quedó alguna duda?


Comentarios

  1. Maravilloso texto, tan lleno de sentimientos. Me gusta mucho lo que cuentas y como lo cuentas. Te felicito por tu blog. Por aquí me quedo para hacerte compañía.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sé bienvenida Carmen. Muchas gracias por tu comentario y por tu compañía. Abrazos

      Eliminar
  2. No quiero parecer demasiado condescendiente, pero me ha encantado este blog.

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Una de Caperucita

 - ¿Puedo hablarte o me vas a vacilar cómo siempre? - No sé. Prueba... - ¿Estás enfadada? - No. - ¿Y por qué estás tan callada, si tú no te callas ni debajo de agua? - Estoy pensando. - ¿Pensando en qué? - En como le irá a Caperucita con el conejo de Alicia y si seguirá viendo el país de las maravillas. - ¿ En serio piensas en eso? - No. - Que graciosa la nota ¿ Entonces? Algo te ronda la cabeza. - Pienso en el lobo. Tan feroz y no supo retener ni a una niña. Que infeliz ¿no? _ ¿No puedes dejar de vacilarme? - Me cuesta.Te me pones tan a tiro... - ¿ Cuándo será que te hable y me contestes amablemente? Sin pullas, sin que me vaciles. Sin hacerte la lista. Sin dártelas de sabelotodo. Conseguirás que deje de hablarte un día. - ..... ( Silencio). - Lo echas de menos. Te lo noto. Aunque no lo nombres. Aunque ya no seas la misma. Pero lo sigues extrañando. Es eso lo que te pasa. ¿Estoy equivocada? - No. No estás equivocada. - Que raro que me des la razón. Debes de esta...

Nada personal 123

Tus ojos, paisaje donde me detendré a cada minuto. Tu voz, canción con estribillo que deleitarán a mis oídos. Tus manos, amarras de las que no me soltaré. Pero tu boca...,tu boca será el lugar del cual nunca querré volver. (09/06/2015)

Nada que hacer

- ¿ Y no hay nada qué hacer ya? No sé. Piénsalo. - ¿ Hacer con qué? - Ya sabes de lo que te estoy hablando. No te pases de lista conmigo, anda. - ¿ Acaso cambia el caballo sólo porque le pintes rayas negras? No pasa a ser cebra por eso ¿no? - Esa frase no es tuya, mística. Que te pones muy mística, hija. - No. No es mía. La acabo de oír por la televisión. - ¿ Aún te acuerdas de él? - Claro. - ¿Cuánto? - No puedo ni decirlo. Supongo que mucho. - ¿Supones? - .......(silencio). - ¿ Lo extrañas ahora mismo? - No. Ahora mismo no. Siempre. - ¿ Y por qué no se lo dices? - Hay momentos en el día, esos momentos donde la nostalgia y el amor me puede, que me entran unas ganas enorme de gritárselo a la puta cara. Pero hay algo muy fuerte que me frena. - ¿ Qué es eso tan fuerte que te pueda parar a ti? A ti. Que no te frena ni una flota de trenes de mercancías... - Él y su maldita estupidez. Eso me frena. - Vaya. Me acabas de dejar sin palabras. - Mejor. Así no tengo que oírte....